Taller de corte y confección para adolescentes del slum de Dindoshi.
Este verano he vuelto a Mumbai. Ya he perdido la cuenta de las veces que he estado, formalmente este es el cuarto viaje, pero dentro de mí a menudo es como si nunca me hubiera marchado.
Escribí “Passeig Indi” https://passeigindi.wordpress.com/ por primera vez en 2012, cuando todo era sorpresa y aprendizaje rápido, cuando cada olor, cada sonido y cada sonrisa se imprimía como una revelación. Ahora vuelvo con la madurez de la repetición, y al mismo tiempo con la conciencia de que cada año es diferente, cada contexto se transforma y cada persona crece.
La dimensión humana de ese viaje ha vuelto a ser el centro. Hemos compartido momentos con niños, niñas y jóvenes del proyecto de rehabilitación de niños/as discapacitados físicos y psíquicos de los slums de Andheri East, con la contraparte Cheshire Home. Hemos podido ver nuevas metas alcanzadas, terapias que ya dan resultados, y progresos pequeños pero tangibles. Este es el tipo de cambio que solo existe cuando hay continuidad, profesionalidad y dedicación sostenida. Cada vez que vuelvo, refuerzo un profundo convencimiento: PROiNFANTS aporta valor, es útil y es imprescindible en contextos como el de Mumbai. Las contrapartes y familias nos lo repiten: “el hecho de que estemos, insistamos y volvamos, importa.”
También hemos compartido tiempo con niños y niñas del proyecto de apoyo integral a hijos e hijas de madres solteras o viudas. Aquí, el crecimiento es visible: evolución escolar, mejora en autonomía, mayor autoestima, mayor capacidad de visualizar futuro. Cuando las madres me hablan, la palabra que más aparece es "dignidad". Este es un impacto que no se puede medir solo con un Excel y estadísticas: es profundamente transformador..
Proyecto de apoyo integral a hijos e hijas de madres solteras o viudas.


Y finalmente, hemos reencontrado a los amigos de Dilkush: chicos con los que llevo más de diez años compartiendo vínculos. Ahora muchos son adultos, algunos trabajan, otros no, algunos han encontrado pareja, otros buscan nuevas rutas para encaminarse. Con ellos ya no hablo solo de proyectos, sino de vida, de decisiones, de dudas, de cómo construir futuras identidades adultas en un país que cambia a una velocidad vertiginosa.
Residencia permanente para niños huérfanos del área de Gorai.
Porque esta es la otra cara de mi experiencia: la del país. La brutal expansión económica de India es palpable, sobre todo en Mumbai. Grúas, obras, nuevos rascacielos y autopistas, tráfico aún más denso, y una clase media que se expande. Pero siempre con aquella feroz dualidad: la opulencia y la precariedad mezcladas en la misma escena, a menudo separadas solo por una pared.
Y cada vez que vuelvo, me encuentro haciéndome las mismas preguntas: ¿qué significa progreso? ¿Cómo medimos realmente el crecimiento? ¿Cómo evitar que un modelo de desarrollo brutal acabe dejando atrás exactamente aquellos que más lo necesitan?
Al final, la razón por la que vuelvo no es solamente para ver proyectos que funcionan o recopilar datos o reducir distancia analítica. Voy porque en Mumbai he aprendido que el cambio real pasa por relaciones humanas. Porque cada vez que pienso que vengo a acompañar, descubro que también vengo a aprender y a ser acompañado.
Y creo que este es quizás el mejor resumen de esta experiencia: volver a Mumbai es volver a ponerme en un espacio donde el sentido de la vida y el sentido de hacer nuestro trabajo en PROiNFANTS se hace más claro, más concreto y más humano.